viernes 20 de enero de 2012

La niña del helado




Eleanor no sabía qué le pasaba a su abuela.
Siempre se olvidaba de todo:  dónde había guardado el azúcar, cuándo vencían las cuentas y a qué hora debía estar lista para que la llevaran de compras a la tienda.
-¿Qué le pasa a la abuela?  -preguntó-.
Era una señora tan ordenada...  Ahora parece triste, perdida, y no recuerda las cosas.
-La abuela está envejeciendo-  contestó mamá.
  En estos momentos necesita mucho amor, querida.
-¿Qué quiere decir envejecer?- preguntó Eleanor-. 
¿Todo el mundo se olvida de las cosas?  ¿Me pasará a mí? 
-No, Eleanor, no todo el mundo cuando envejece se olvida de las cosas.  Creemos que la abuela tiene la enfermedad de Alzheimer y eso la hace más olvidadiza.
Tal vez tengamos que ponerla en un hogar especial donde puedan darle los cuidados que necesita. 
-Oh, mamá, qué horrible!  Va a extrañar mucho su casita, ¿no es cierto?
Tal vez, pero no hay otra solución.  Estará bien atendida y allí encontrará nuevas amigas.
Eleanor parecía apesadumbrada.  La idea no le gustaba en absoluto.
-¿Podremos ir a verla con frecuencia?-  preguntó-.
La voy a extrañar, aunque se olvide de las cosas.
-Podremos ir los fines de semana -contestó mamá-.  Y llevarle regalos.
-¿Un helado, por ejemplo?  A la abuela le gusta el helado de fresas-  sonrió Eleanor. 
La primera vez que visitaron a la abuela en el hogar para ancianos, Eleanor estuvo a punto de llorar. 
-Mamá, casi toda esta gente está en silla de ruedas- observó. 
-La necesitan; de lo contrario se caerían- explicó mamá-. 
Ahora, cuando veas a la abuela, sonríe y dile que se la ve muy bien. 
La abuela estaba sentada, muy sola, en un rincón de lo que llamaban la sala del sol.
Tenía la mirada perdida entre los árboles de afuera. 
Eleanor abrazó a la abuela. 
-Mira- le dijo-, te trajimos un regalo:  helado de fresas, el que más te gusta. 
La abuela tomó el vaso de papel y la cucharita y empezó a comer sin decir palabra. 
-Estoy segura de que lo está disfrutando, querida- le aseguró la madre. 
Pero parece no conocernos-  dijo Eleanor, desilusionada. 
-Tienes que darle tiempo -explicó mamá. 
Está  en un nuevo ambiente y debe adaptarse. 
Pero la próxima vez que visitaron a la abuela sucedió lo mismo.  Comió el helado y sonrió a ambas, pero no dijo palabra. 
-Abuela, ¿sabes quién soy?  -preguntó Eleanor. 
-Eres la chica que me trae helado- dijo la abuela. 
-Sí, pero también soy Eleanor, tu nieta. 
¿No te acuerdas de mí?  -preguntó, rodeando con sus brazos a la anciana. 
La abuela sonrió levemente.  -¿Si recuerdo? 
Claro que recuerdo.  Eres la niña que me trae helado. 
De pronto, Eleanor se dio cuenta de que la abuela nunca la recordaría. 
Estaba viviendo en su propio mundo, rodeada de recuerdos difusos y de soledad. 
-¡Siento mucho amor por ti, abuela!  exclamó-. 
En ese momento vio rodar una lágrima por la mejilla de su abuela. 
-Amor -dijo-.  Recuerdo el amor. 
-¿Ves, querida?  Eso es todo lo que desea -intervinó mamá-.  Amor. 
-Entonces le traeré helado todos los fines de semana y la abrazaré aunque no me recuerde-  resolvió Eleanor. 
Después de todo, recordar el amor era mucho más importante que recordar un nombre.

Marion Schoeberlein



jueves 29 de diciembre de 2011

En un invierno neoyorquino


Aquel año el invierno neoyorquino se extendió lánguidamente hasta fines de abril. Como vivía sola y era ciega, tendía a permanecer en casa gran parte del tiempo.
Por fin, un día el frío desapareció y entró la primavera, llenando el aire con una fragancia penetrante y alborozadora . Por la ventana de atrás, un alegre pajarito gorjeaba con persistencia, invitándome a salir.
Consciente de lo caprichoso que es abril, me aferré a mi abrigo de invierno pero, como una concesión al cambio de temperatura, dejé mi bufanda de lana, mi sombrero y mis guantes. Tomando mi bastón de tres picos salí alegremente al pórtico que lleva directamente a la calle. Levanté la cara hacia el sol, dándole una sonrisa de bienvenida en reconocimiento por su calidez y su promesa.
Mientras caminaba por la calle cerrada donde vivo , mi vecino me saludó con un "hola" musical y preguntó si deseaba que me condujera a alguna parte. "No, gracias" respondí. " Mis piernas han estado descansando todo el invierno y mis articulaciones necesitan desesperadamente de ejercicio, así que iré caminando".
Al llegar a la esquina aguardé, como era mi costumbre, a que alguna persona me permitiera atravesar con ella la calle cuando el semáforo estuviera en verde.
El sonido del tráfico me pareció un poco más largo que de costumbre, y sin embargo, nadie se ofreció a ayudarme.
Permanecí allí pacientemente y comencé a canturrear una melodía que recordaba. Era una canción de bienvenida a la primavera que había aprendido de niña en la escuela.
De repente, una voz masculina, fuerte y bien modulada, me habló :
"Parece un ser humano muy alegre", dijo. "¿Me daría el placer de acompañarla al otro lado de la calle?".
Adulada por tanta caballerosidad, asentí sonriendo, musitando un "sí" apenas inteligible.
Con amabilidad me rodeó el brazo con su mano y bajamos de la acera. Mientras avanzábamos lentamente, habló del tema más obvio -el clima- y qué bueno era estar vivo en un día como aquel.
Caminábamos al mismo paso y era difícil saber quién conducía a quién.
Apenas habíamos llegado al otro lado cuando una y otra vez comenzaron a escucharse las impacientes bocinas; seguramente había cambiado el semáforo.
Dimos algunos pasos más para alejarnos de la esquina.
Me volví hacia él para agradecer su ayuda y su compañía. Antes de que hubiera pronunciado una palabra, me habló:
"No sé si sabe", dijo, "qué grato es encontrar a alguien tan alegre como usted que acompañe a un ciego como yo a atravesar la calle".
Aquel día de primavera ha permanecido en mi memoria por siempre.
Charlotte Wechsler





Cuento metafórico utilizando creencias

La luna llena y el sol se pusieron a jugar entre nubes de algodón festejando el porque sí y que la vida es bella.
Cada uno tomó su cuenco y juntaron el granizo que había caído del cielo esa misma noche.
El calorcito del arco iris los fue derritiendo hasta que desbordaban de agua límpida y clara.
Pensaron hacer una travesura:-y si la volcamos, qué pasará?
Empujan y empujan, y descansan, la luna le dice al sol: -persevera y triunfarás! y cataplín, el agua empieza a caer cual finas gotas de cristal.
El sol le murmura al oído:- viste? querer es poder!
Mientras tanto en el jardín muy orondo estaba el sapo Pepe, de rabia, negro como el carbón, con ojos de lucero, dientes de perlas y labios de rubí, todo emperifolado! esperando a su rana Juana para comenzar el picni, pues hoy se reconciliarían, y bajo el agua pensaba que la vida es un valle de lágrimas, que siempre que llovió paró...
Juana llega con sus rizos de oro y le dice a Pepe que lo quiere hasta el cielo, que lo perdona porque perdonar es divino, y le entrega de regalo un paquete precioso, sorpresa! un largavistas!
Abrazaditos los dos se ponen a espiar hacia la nube y ven al sol y la luna descansando plácidamente bajo un cartel luminoso que dice: no molestar, el descanso es salud!


.

lunes 22 de agosto de 2011

La mudanza


En San Telmo, aquella tarde había un movimiento enloquecido…

Los camiones iban y venían, y …uno, en particular enorme, estaba situado frente a una vieja casona. Había una mudanza.

Si alguna vez en su vida se mudaron saben que la mudanza es un desorden desde el comienzo mismo: trastos, cajas, gente que va y que viene.

En la vereda estaba…sentada…las manos sobre el regazo…las zapatillas de lana…y la mirada perdida…Era la abuela de la casa.

Nadie sabe cuánto tiempo hacía que estaba ahí sentada; los changarines iban y venían y la abuela empieza a observar que pasaba su mesa, sus silla, sus muebles y …su niñez! Su adolescencia! Sus embarazos! Y las alegrías, también las tristezas…

Lo último que subieron los changarines fue a la abuela…hicieron una sillita sillita de oro con sus brazos y suavemente…las depositaron en el camión; arriba, entre todos los trastos estaba ella! sentada, con la mirada …como la mirada de las estatuas de la plaza que uno nunca sabe a donde miran, así, así en silencio.

Y el camión se fue, y la mudanza terminó. Y todo fue a parar a un depósito, estuvo ahí tres meses, abuela y todo; después la compañía de mudanzas tuvo que organizar un remate porque ni el Sr Benvenuto, ni sus hijos, ni sus sobrinos , nadie había puesto un solo peso para pagar los gastos, y no era porque no tuvieran plata, se olvidaban, así que llegado el invierno en San Telmo se organizó un remate.

Esta vez, los trastos fueron pasando de mano en mano. El rematador hábilmente encontraba un comprador para una mesa, un neceser, un cuadro antiguo, un juego de té y cuando la tarde iba terminando dijo: el último lote sras. y sres.! A ver quién se anima? UNA ABUELA, una abuela italiana de pura cepa, lo mejor que vino con la inmigración! A ver? Cuánto ofrecen? Vamos, ofrezcan! Va a adornar cualquier vereda! Sres. Por favor, piensen en el beneficio, solamente dos platos de sopa de mantenimiento, y borda, y teje, y cuenta cuentos, vamos vamos sres. Es una ganga!

Entre los presentes a nadie le interesaba una abuela, alguien por ahí preguntó: -tiene dientes de oro? Tiene alguna alhaja? –no, no, la verdad que no, pero, es italiana, amasa la pasta, aprovechen, aprovechen que está en oferta!

Entre el público presente había un señor con su hijo de cinco años, el chico empezó:- papá, quiero una abuela . - una abuela? Otro trasto, ya compramos bastantes cosas viejas!

-Papá por favor quiero una abuela, yo no tengo una abuela, y …necesito una abuela!

El chico insistía tanto que por unos pocos pesos la abuela fue a parar a su vereda, y ahí se la solía ver, las zapatillas de lana, las manos enfundadas en el regazo, pero esta vez se la escuchaba reir y hablar a borbotones, de sus labios resecos salían en un dialecto extraño, medio italiano y medio español, historias increíbles de amor, de river y boca, de la lluvia, del arco iris, hablaban todas las tardes y la abuela parecía renacer en cada una de ellas…

Así fue que pasado el tiempo, el chico fue creciendo y las charlas continuaron, los temas fueron cambiando, seguramente después la frecuencia cambió, cuando pasaron los años la abuela murió, pero les aseguro que nadie lloró tan amargamente como aquél hombre la pérdida del ser que más había amado en su vida, quien le había contado las historias más increíbles, ese ser que fue, una abuela comprada… una tarde de invierno… en un remate… en San Telmo.

Desconozco su autor
Desconocía , porque mi compañerita Norma Lugo me lo alcanzó,es: Pablo Cazau

martes 9 de agosto de 2011

El último cliente de la noche


La carretera atravesaba la Auvernia y el Cantal. Habíamos salido de Saint-Tropez por la tarde, y condujimos hasta entrada la noche. No recuerdo exactamente qué año era, fue en pleno verano. Lo conocía desde principios de año. Lo había encontrado en un baile al que había ido sola. Es otra historia. Quiso parar antes del amanecer en Aurillac. El telegrama había llegado con retraso, había sido enviado a París, y luego reenviado de París a Saint-Tropez. El entierro debía tener lugar al día siguiente, a última hora de la tarde. Hicimos el amor en el hotel «Aurillac», y luego volvimos a hacerlo. Por la mañana lo hicimos de nuevo. Creo que fue allí, durante este viaje, cuando el deseo se esclareció en mi cabeza. Por él. Creo. Pero, estoy menos segura. Pero por él, sin duda, sí, desde el momento que se unía a mí en este deseo. Pero él, como otro, como el último cliente de la noche. Apenas dormimos, y reemprendimos el viaje muy pronto. Era una carretera muy bonita y terrible, intermin
able, con curvas cada cien metros. Sí, fue durante este viaje. Esto nunca se ha vuelto a repetir en mi vida. El lugar ya estaba allí. Sobre el cuerpo. En estas habitaciones de hotel. Sobre las orillas arenosas del río. El lugar era oscuro. Estaba también en los castillos, en sus muros. En la crueldad de las cacerías. De los hombres. En el miedo. En los bosques. En el desierto de las alamedas. De los estanques. Del cielo. Tomamos una habitación al borde del río. Volvimos a hacer el amor. No podíamos hablarnos más. Bebíamos. En la sangre fría, golpeaba. El rostro. Y ciertos lugares del cuerpo. No podíamos acercarnos ya el uno al otro sin tener miedo, sin temblar. Me llevó hasta lo alto del parque, a la entrada del castillo. Estaban los de Pompas Fúnebres, los guardianes del castillo, el ama de mi madre y mi hermano mayor. A mi madre no la habían metido todavía en el ataúd. Todo el mundo me esperaba. Mi madre. Besé la frente helada. Mi hermano lloraba. En la iglesia de Onzain éramos tres, los guardianes se habían quedado en el castillo. Yo pensaba en este hombre que me esperaba en el hotel al borde del río. No me daban pena, ni la mujer muerta ni el hombre que lloraba, su hijo. Nunca más he tenido.
Después vino la cita con el notario. Consentí a las disposiciones testamentarias de mi madre, me desheredé.
Él me esperaba en el parque. Dormimos en este hotel al borde del Loira. Después, nos quedamos varios días junto al río, dando vueltas por allí. Permanecimos en la habitación hasta entrada la tarde. Bebíamos. Salíamos para beber. Volvíamos a la habitación. Luego, volvíamos a salir por la noche. Buscábamos cafés abiertos. Era la locura. No podíamos marcharnos del bar, de este lugar. De lo que buscábamos, no se hablaba. A veces, teníamos miedo. Sentíamos una profunda pena. Llorábamos. La palabra no se pronunciaba. Lamentábamos no amarnos. Ya no sabíamos nada. Existía sólo lo que se decía. Sabíamos que esto no volvería a ocurrir en nuestra vida, pero de esto no se decía nada, ni que éramos los mismos frente a esta disposición de nuestro deseo. Esto siguió siendo la locura durante todo el invierno. Después, fue menos grave, una historia de amor.
Posteriorm ente aún escribí Moderato Cantabile.
Marguerite Duras



jueves 17 de marzo de 2011


Rodeo el universo
giro en una calle luminosa
me detengo en su pulso
voy con lentitud y silencio
palpando las sombras
bajo una piel lejana

hundo mi gozo

donde nacieron otros cuerpos
bebieron su fuego interior
se nutrieron de sol
dieron vida al paisaje

hablo de la mano temblando

sobre su pecho dormido

desde milenios
la escena se repite
vuelve el amor
al lugar de la espera

Alberto L. Ponzo





domingo 16 de enero de 2011

Poema de Daniel



La puerta se cerró, y sin embargo

Una puerta de luz se abrió, maravillosa…

Con el brillo infinito del amor eterno

Y el calor incomparable de caricias hermosas

La belleza conocida se perdió en el ocaso

Ante lo incomparable de lo realmente bello

Es que acá el amor no se expresa en palabras

Pero puede sentirse del modo más tierno…

No creas que me fui, estoy a tu lado

En cada pedacito de tu llanto enjugado

En cada sinsabor en que te ponen a prueba

Para darte el sostén y alcanzarte mi mano…

Quiero que creas en la vida eterna

Lo que te espera es mejor, te lo aseguro

Que tengas mucha fe en lo cotidiano

Y el camino de luz te irá guiando

Veme en las mariposas, en los pájaros

Buscame en las palabras que uno a uno he dejado

Sembrá siempre amor…y amor habrás cosechado

El camino es difícil, pero no se ha acabado

Tratá de ser feliz, te lo suplico

Por el bien de los dos es necesario

Yo te estaré esperando de este lado

Y juntos otra vez, y de la mano

Sembraremos AMOR, que no es en vano…



martes 11 de enero de 2011

María Elena Walsh





Las niñas y los niños de ayer, las mujeres y los hombres de hoy que siguen cantando a coro a Manuelita que vivía en Pehuajó tienen una pena infinita. Esas voces ahora se quiebran y por la congoja desafinan cuando intentan decir la tortuga ... se marchó!

“¡Qué de campanas en la sangre siento

cada vez que me olvido de la muerte!

Pero sucede que ella no me olvida”.

Estos versos, pletóricos de exquisito dolor adolescente, pertenecen al primer libro que publicó María

Elena Walsh, Otoño imperdonable, en 1947


jueves 16 de diciembre de 2010

Poema Azul de ti




Pensar en ti es azul, como ir vagando

por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en

el habla mía
y con mis nub
es

por tus sueños ando.


Nos une y nos s
epara un aire blando,

una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.
Es como un h
orizonte de violines

o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.
El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.

Eduardo Carranza



sábado 30 de octubre de 2010

martes 19 de octubre de 2010

Romance para los ojos indigenas


Mira los ojos del indio, escudriñandolo todo.


Mira sus fuertes cabellos, largos del color del lodo.


Huelen a pampa sus plantas...Morenas manos trabajan...


Cultivan, curten y doman, beben, modelan, y matan.


Mira los ojos del indio, pero si nunca descansan.





Mira los rostros del indio, alfareros, artesanos


de ponchos, platos y arcos.


Mira los cuerpos del indio, piel cobriza, pies descalzos.


Conocelo cuando cruza el campo de lado a lado.


Golpea la fuerte piedra de sus pupilas en llamas.


Si hasta se quiebran de bravos.





Adorando esta una cruz,de tierra que le robaron.


Llegaron en cien navios de un viejo mundo. Cristianos.


Lagrimas caen del indio por su enemigo, el blanco.


No comprende que es la fe ni aquello que le enseñaron.


Cuentan que cuentan a veces.


Quien ilustra a quien hermano?


Mira las palmas del indio, que vacias se quedaron.





Graciela Trotta Garcia


jueves 14 de octubre de 2010

No vayas a mi tumba



No vayas a mi tumba y llores
pues no estoy ahí.
Soy un millar de vientos que soplan,
el brillo de un diamante en la nieve,
la luz del sol sobre el grano maduro,
la suave lluvia del verano.
En el silencio delicado del amanecer
soy un ave rápida en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
no estoy ahí, yo no morí!

Indio Americano anónimo

viernes 27 de agosto de 2010

Esa boca...






Toco tu boca, con un dedo,
toco el borde de tu boca,
voy dibujándola como si saliera de mi mano,
como si por primera vez tu boca se entreabriera,
y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar,
hago nacer cada vez la boca que deseo,
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara,
una boca elegida entre todas,
con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara,
y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope,
nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí,
se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos,
las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios,
apoyando apenas la lengua en los dientes,
jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces,
de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura,
y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortazar el pianista de las palabras





viernes 6 de agosto de 2010

NA ILHA POR VEZES HABITADA



Na ilha por vezes habitada do que somos, há noites, manhãs e madrugadas em que não precisamos de morrer.
Então sabemos tudo do que foi e será.
O mundo aparece explicado definitivamente e entra em nós uma grande serenidade, e dizem-se as palavras que a significam.
Levantamos um punhado de terra e aper
tamo-la nas mãos.
Com doçura.
Aí se contém toda a verdade suportável: o contorno, a vontade e os limites.
Podemos então dizer que somos livres, com a paz e o sorriso de quem se reconhece
e viajou à roda do mundo infatigável, porque mordeu a alma até aos ossos dela.
Libertemos devagar a terra onde acontecem milagres como a água, a pedra e a raiz.
Cada um de nós é por enquanto a vida.
Isso nos baste.

José Saramago




Su primera gran novela fue Levantado do chão (1980), un retrato fresco y vívido.

Con el titulo de Blimunda Azio Corghi adapto Memorial do convento y la estreno en el Teatro de la Scala de Milán.
Pilar del Río, natural de Castril, Granada es su esposa y traductora oficial al castellano.
El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama y en 1998 gana el premio Nobel de literatura, convirtiéndose en el primer escritor (y hasta ahora el único) de lengua portuguesa en ganar este premio.

"Dios es el silencio del universo, y el ser
humano, el grito que da sentido a ese silencio"

“La vejez empieza cuando se pierde la cur
iosidad "



viernes 2 de julio de 2010

La encontre en la web!

Compartimos gratos momentos en el taller de narracion oral, es

Maria Fernanda Sanchez Barros, suena importante su nombre verdad? narradora y poeta, he aqui la portada de su libro

PINTADO A LA CAL se reune todos los sábados a las 16hs en Café Margot: Boedo 857 (y pasaje San Ignacio).

Es ella! Norma Lugo

Mi compañerita de narracion, es periodista y narradora, y canta y juega a la abuela con los juegos de antes, y es madre con mayusculas.

domingo 23 de mayo de 2010

El sol del 25

Ya el sol del veinticinco viene asomando...
Ya el sol del veinticinco viene asomando...
Y su luz en el Plata va reflejando...
y su luz en el Plata va reflejando...
Oid! Ya lo anuncia la voz del cañon.
Icemos al tope nuestro pabellon...
Y las campanas
mezclan sus alborotos
al de la diana...
Viva la Patria!, se oye
y el clamoreo...
Viva la Patria!, se oye
y el clamoreo...
Y nos entra en la sangre
cierto hormigueo...
y nos entra en la sangre
cierto hormigueo...
Al pueblo, al gauchaje
hace el entusiasmo
temblar de coraje.
Y hasta parece
que la estatua 'e Belgrano
se estremeciese...
Al blanco y al celeste
de tu bandera...
contempla victoriosa la cordillera...
contempla victoriosa la cordillera...
Pa' traerte laureles cruzaron los Andes
San Martin, Las Heras, Soler y otros grandes...
Y ya paisanos... fueron libres los pueblos americanos!


Domingo Lombardo






jueves 11 de febrero de 2010

La primavera


He aquí otra vez la primavera



y su racimo intacto



y otra vez yo lo miro y no me atrevo



por temor del milagro...



Se demoran mis ojos largamente



en sus brazos de miel,



el zumo de oro colma los crisoles,



pero pienso en la sed.



Llega el aire rosado hasta mi frente



busco mi corazón



yo resisto, resisto,



y hasta digo todo al fin es dolor!



La rosa nueva nace por mi pecho, toma mi corazón



y yo, no me defiendo, ya no puedo,



habría que ser DIOS




viernes 25 de septiembre de 2009


La bicicleta blanca



Lo viste
Seguro que vos también, alguna vez, lo viste:
te hablo de ese eterno ciclista solo, tan solo,
que repecha las calles por la noche.
Usa las botamangas del pantalón bien metidas en las medias
y una boina calzada hasta las orejas, ¿te fijaste?
Nadie sabe, no, de dónde cuernos viene,
jamás se le conoce a dónde diablos va.
De todos modos, si lo vieras pasar,
miralo con mucho Amor: puede que sea, otra vez...
El flaco que tenía la bicicleta blanca;
silbando una polkita cruzaba la ciudad.
Sus ruedas, daban pena: tan chicas y cuadradas
¡que el pobre se enredaba la barba en el pedal!
Llevaba, de manubrio, los cuernos de una cabra.
Atrás, en un carrito, cargaba un pez y un pan.
Jadeando a lo pichicho, trepaba las barrancas,
y él mismo se animaba, gritando al pedalear.
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Meté, flaquito corazón!
Vos sabés que ganar no está en llegar sino en seguir...
" Todos, mientras tanto, en las veredas,
revolcándonos de risa ¡lo aplaudimos a morir!
y él, con unos ojos de novela, saludaba, agradecía, y sabía repetir:
"¡Dale, Dios!... ¡Dale, Dios!... ¡Dale con todo, Dale, Dios!...
" Pero cierta noche, su horrible bicicleta con acoplado
entró a sembrar una enorme cola fosforescente.
¡Increíble!: los pungas devolvían las billeteras en los colectivos;
los poderosos terminaban con el hambre;
los ovnis nos revelaban el misterio de la Paz;
el Intendente, en persona, rellenaba los pozos de la calle,
y hasta yo, pibe, yo que soy las penas,
lloré de alegría bailando bajo esa luz la polka del ciclista.
Después, no sé, ¡te juro!, por qué siniestra rabia,
no sé por qué lo hicimos ¡lo hicimos sin querer!,
al flaco, ¡pobre flaco!, de asalto y por la espalda,
su bicicleta blanca le entramos a romper.
Le dimos como en bolsa, sin asco, duro, en grande:
la hicimos mil pedazos... Y, al fin, yo vi que él,
mordiéndose la barba, gritó: "¡Que yo los salve!...
" Miró su bicicleta, sonrió, se fue de a pie.
(Mi viejo Flaco Nuestro que andabas en la Tierra:
¿Cómo te olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres?)
Flaco, no te quedes triste, todo no fue inútil,
no pierdas la fe... en un cometa con pedales
¡dale que te dale! yo sé que has de volver...

Horacio Ferrer

abuelo, dulce abuelo...


Hoy, justamente hoy,
me dijeron que serás abuelo...
no puedes comprender ese sentimiento
que te hará vivir un nieto.
hoy, justamente hoy yo te vi reir,
yo te vi llorar pero de contento..
hoy no es un día más
porque lo esperabas hace mucho tiempo!
abuelo dulce abuelo, quién lo iva a imaginar!
abuelo tierno abuelo, no es lo mismo que papá!
abuelo, ya verás que cosa hermosa
cuando la vida te de su primera rosa.
abuelo dulce abuelo, quién lo iva a imaginar
abuelo tierno abuelo, no es lo mismo que papá
abuelo, ya verás que cosa hermosa
cuando la vida te de su primera rosa!
hoy, justamente hoy,
te sorprende renacer de nuevo
y poder descubrir un poco de ti
en los ojos de: tu nieto
hoy, justamente hoy,
no es un dia más, porque lo esperabas hace mucho tiempo
abuelo, tierno abuelo no es lo mismo que papá!
abuelo, dulce abuelo, quién lo iva a imaginar!


viernes 31 de julio de 2009

Cuál es el misterio más grande?

La muerte!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer. Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.'¡La leyenda, la leyenda!' Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, con ella me voy de la mano.



viernes 24 de julio de 2009

Maternidad

En un silencio que te sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.
-El hueco de tu almohada tendrá olor a nido,
y a fernet derramado vuestro mantel tendido.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero,
como un vaso rajado que pierde un agua limpia.
Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río...
Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
-Un día un dulce día con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo de besarte las manos,
y el hallar en tu hijo tu misma frente simple,
tu boca, tu mirada, y un poco de mis ojos,
un poco, casi nada...
adaptación (Fragmento) José Pedroni
Lisita te amo!!!...deseo que disfrutes plenamente de tu maternidad!!!


lunes 15 de junio de 2009

A mi Bandera



Desde mi cuna, tus glorias escuchaba
cantadas por voz suave y cariñosa
de mi madre, quien siempre bondadosa,
a amarte tiernamente me enseñaba.

Yo te admiro! Bandera de mi Patria,
y te ofrezco mi inocencia en este día,
en que tantas voces argentinas soberanas,
cantan tus glorias a porfía!

Así como de Dios su santo nombre
aprendía a mencionar en mis plegarias,
también en tí, Bandera hospitalaria,
aprenderé a inspirarme cuando hombre!



por mi abuelito: José Raymundo Bourdieu

Aún escucho en el ambiente la voz suave y cariñosa de mi madre recitando estas estrofas